Los prados se vuelven de fuego
Porque quiero raíces
Fuertes como un junco
Enormes como una araucaria
Infinitas como el ygdrasil
Ameno al tiempo
Al tiempo rencoroso
Que por no tener ni edad ni oficio
Nos hace viejos
Nos marca el paso de la vida
Nos entrega caricias rencores y murmullos
Palabras llenas de sentimientos
Palmadas en la espalda para mirar el futuro
Los frutos de la vida
Como las manzanas de Adán y Eva
Nos dan las huellas
Sigamos los pasos
Rodemos en sedentarias ornamentaciones
Frágiles y viscosas enredaderas malditas que acumulan tu vida
Hasta decir vasta
Vasta de avances
Vasta de vicios inhumanos
Vasta de creencias paupérrimas
De idolatraciones falsas y viscosas
Pegajosas como el musgo vasta."
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