miércoles, 13 de mayo de 2009

cuento corto, mi infancia y la adultes de mis padres....

"Comencé a caminar, sin rumbo, ni lugar al que llegar, solo quería caminar mi cuerpo avanzaba por si solo, sin restricción de músculos adoloridos, sin agotamiento ni cansancio, la verdad me sentía excelente, nunca mejor, la realidad en la que vivía constantemente no me gustaba, lo mas probable es que por eso quise avanzar, encontré la forma perfecta para saciar mi sed, una sed que provoco los años de sufrimiento de mi pueblo, y la sangre derramada por un dragón, un dragón que es capas de comerse a su propia raza, que no es capas de darse cuenta que el y la casta de los gorilas esta acabando con nuestra patria; camino arrancando de las fronteras de mi pueblo corriendo como perseguido por no acatar las ordenes, millones de personas pelean y mueren por una noble causa, yo corro y junto a mi, mi familia, lo que queda de ella, voy tomado de la mano de mi madre, mi padre lleva a mi hermana, y no veo a mi, Tío el hermano de mi mama, creo que el estaba vistiendo armadura roja con un martillo en la mano izquierda y una Oz en la derecha, luchaba contra el dragón con sus manos y dientes, escupía a los gorilas, gritaba y lloraba por sus compañeros caídos.

Llegamos a una ciudad que al vernos lloro, nos cuido y nos escondió como si fuéramos criminales, nos perseguían escondidos en sus fronteras, muchos de los amigos de mi padre desaparecían, mi madre me decía que era el coco, y que trabajaba para el dragón, que se los llevaba y los hacia desaparecer, mi miedo por el coco creció y creció, mi hermana también junto con ella un día llego mi otra hermana, mi madre me dijo que la fue a comprar, pasaron así siete años escondidos luchando por subsistir y que el coco no llegara a buscarnos, mi padre lucho como un gran guerrero, nos saco de la caverna en la que vivíamos un día y dijo que por fin el dragón había perdido su poder y que nuestro pueblo seria un camino libre al que volver.

Así fue como un día del año 90 llegamos a mi patria, mi madre y mi padre lloraron, yo quería ver a mi Tío, mi madre cuando le pregunte lloro, por que nadie sabia de el, yo me puse triste, ese mismo año entre al colegio, luego con el tiempo entendí todo, y ahora lloro por que se que le paso a mi tío, se que le paso a mi gente, y lucho para que eso no vuelva a pasar, ahora no estamos solos, debemos unirnos y que nunca mas a mi pueblo le pase que un dragón venga a destruir lo que con tanta pasión y esfuerzo nos costo construir, me gustaría que la lucha deje de ser desigual y que la represión que nos mantiene cautivos nos libere de las cadenas opresoras a las cuales la desigualdad social, el desequilibrio económico y la fuerza opresora de los momios nos mantienen bajo un sistema que solo salva al que tiene…”

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