Paseaba como de costumbre con mi abuelo y mi prima, estábamos todos cansados de tanto caminar.
Con mi prima corríamos como los niños que éramos y mi abuelo decía que parecíamos grillos de tanto saltar, nos miraba y se reía,
Esta vez nos llevo a pasear por el camino de la vieja, nunca habíamos llegado tan lejos en ese camino.
Pasamos el colegio, en donde estudio el, mi abuela , mi padre y mis tíos.
Estaba todo viejo, como si el tiempo pasara mas rápido sobre el que de costumbre, mi abuelo lo miro, nos hablo de lo bien que lo paso y de lo maravillosos que fueron sus profesores con el.
Llegamos al final del camino de la bruja, un puentecito de madera estaba esperándonos ahi, al cruzar el puente nos encontramos con muchos caminos que se unían ahi, mi abuelo nos dijoque nos contaría algo y como de costumbre nos sentamos junto a el y escuchamos con atención las palabras que nos dijo…
“sus padres… ¿saben que ellos estudiaron en este colegio que pasamos, verdad? cuando eran niños eran como ustedes dos, no dejaban de correr por todas partes, brincaban como saltamontes, cantaban como zorzales. La verdad es que no cantaban muy bien pero les gustaba cantar, estudiaron toda su vida en este colegio por lo mismo conocían mucho todo este lugar, este cruce en especial. En esos tiempo por estas partes estaba el campamento de los gitanos, un grupo grande de gente que traía sus extravagantes vestimentas, sus alhajas brillaban en sus manos, cuellos y en algunos casos aunque suene raro , niños, en los dientes. Traían historias extrañas, de tierras lejanas. Sus padres, jóvenes en esos tiempos, bajaban todos los días para ver a los gitanos y hablar con ellos, el Rey de los gitanos, el jefe se llamaba Mohanes, no sabia muy bien de donde venia su nombre pero lo lucia con orgullo, se vestía con colores brillantes y ropa muy fina, el tenia 3 hijos de las mismas edades que sus padres, jugaban todo el día y yo venia constantemente a hablar con ellos, me gustaba compartir mis historias y a Mohanes le gustaba contarnos las de ellos.
Un día de lluvia, los gitanos se marcharían, tu padre , Micaela, se quería ir con ellos por que se había enamorado de María Ester, la hija de Mohanes, en verdad, ambos estaban enamorados.
El rey comprendía tales sentimientos, pero no sabia que hacer para dejarlos juntos. Una noche, la ultima noche que estarían en chile, el rey nos conto una historia muy corta que decía algo así :
- Cuando los hombre grandes se dieron cuenta de que el alma vivía por siempre fue cuando se dieron cuenta de que al amor no se le puede vencer ni amarrar.
Mohanes, había comprado la casa esa la de la esquina, para que se quedara su hija la menor y la Wape, tu abuela. Desde ese día han estado juntos… me gusta saber que mi hijo a estado con la mujer que a amado desde siempre”
No hay comentarios:
Publicar un comentario