viernes, 22 de mayo de 2009

HISTORIAS DE MI ABUELO “Los tejedores:”

¿Conoces a los tejedores?, ¿sabes que son?, ¿sabes lo que hacen?..

Yo no lo sabia, ahora si, y te contare como me entere de la existencia de estos magníficos seres.

Todo remonta a un tarde gris de un otoño lluvioso.

Los portones grandes de la entrada del fundo de mis abuelos eran de madera, un roble viejo que callo por el golpe de un rayo. Mi abuelo lo trabajo y lo moldeo. Tenia un marco de fierro, con adornos. El trabajo durante mucho tiempo en ello, siempre con la puerta cerrada, como ocultando lo que hacia, no avanzaba mucho y siempre se le escuchaba hablar solo, plantear preguntas y no tener respuestas, pasaba horas encerrado en su galpón.

Un día fue muy extraño, nadie se dio cuenta salvo yo, me asome por la rendija del galpón, mire hacia dentro y estuve hay todo el día viendo como mi abuelo trabajaba, y hablaba, al ir a casa a dormir, yo me devolví a ver que pasaba dentro del galpón y con gran emoción, sorpresa y asombro vi como las herramientas trabajaban solas, vi emocionado tal hecho, pasaron tres días así, mi abuelo me miraba extrañado, yo le miraba y me sonreía. Hasta que un día no aguante más y le pregunte en voz baja guardando el secreto, me miro, se sonrió, me contó su historia, de cómo los conoció, empezó diciendo así:

“Hace mucho cuando al tierra aun era virgen, cuando el sol solo era una estrella mas, y cuando la luna no dejaba de besar sus labios, existieron seres que podían modificar al realidad, eso quiere decir que podían hacer todo o nada, gracias a ellos comenzó todo, son seres de luz pura que solo están dispuestos a ayudar y a crear, -por eso se entretienen ayudándome en el taller, bueno ellos eran millones, ayudando a la gente desde el comienzo, desde que nos crearon, nos dieron todo, nos mostraron el camino, nos dieron las herramientas y las desaprovechamos, yo los conocí gracias a mi padre y el gracias al suyo, y como mi hijo no esta con nosotros yo te lo enseño a ti”.


La verdad es que desde ese día que no dejo de hacer nada sin ellos, se ríen y gozan ayudando y mis hijos son felices con las historias de mi abuelo…

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